1. Selecciona imágenes relevantes
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Conexión clara: Cada imagen debe reforzar o complementar lo que dice el texto.
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Calidad visual: Usa imágenes nítidas, bien iluminadas y de buena resolución.
2. Usa leyendas explicativas
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Agrega una breve descripción o comentario debajo de cada imagen para contextualizarla.
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Las leyendas deben ser concisas pero informativas.
3. Integra el texto con las imágenes
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Coloca las imágenes cerca del párrafo al que hacen referencia.
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No separes visualmente texto e imagen; deben leerse como un todo.
4. Aplica la técnica del “Texto anclado”
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Menciona la imagen directamente en el texto (ejemplo: como se observa en la figura 1).
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Esto mejora la coherencia entre texto e imagen.
5. Juega con el diseño visual
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Usa columnas, cuadros de texto, márgenes y alineaciones para mejorar la presentación.
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Un diseño limpio mejora la comprensión y el impacto visual.
6. Elige el tipo de imagen adecuada
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Fotografías para mostrar ejemplos reales.
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Diagramas o gráficos para explicar procesos.
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Ilustraciones o mapas si quieres destacar aspectos específicos.
7. No satures el contenido
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Usa solo las imágenes necesarias.
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Demasiadas imágenes pueden distraer o sobrecargar el mensaje.
8. Considera la narrativa visual
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Si las imágenes siguen una secuencia (por ejemplo, en un proceso), ordénalas de forma lógica.
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Usa flechas, números o conectores visuales si es necesario.



